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Enfermedad y sufrimiento

Enfermedad y sufrimiento“El hombre sufre de modos diversos, no siempre considerados por la medicina, ni siquiera en sus más avanzadas ramificaciones. El sufrimiento es algo todavía más amplio que la enfermedad, más complejo y a la vez aún más profundamente enraizado en la humanidad misma). (…)

Salvifici Doloris, n.2.

…El sufrimiento es casi inseparable de la existencia terrena del hombre, es un tema universal que acompaña al hombre a lo largo y a lo ancho de la geografía. En cierto sentido coexiste con él en el mundo y por ello hay que volver sobre él constantemente“. (…)

Juan Pablo II, Salvifici Doloris, 1984, n.2.

El diagnóstico de cáncer y el estadio avanzado de la enfermedad desencadenan una gran cantidad de problemas físicos, psíquicos, sociales y espirituales en la persona enferma y en su familia. La familia es importante y central en la relación a la persona. En este marco nos encontramos “(…) en el otro extremo de la existencia, donde el hombre se encuentra ante el misterio de la muerte. Hoy, debido a los progresos de la medicina y en un contexto cultural con frecuencia cerrado a la trascendencia, la experiencia de la muerte se presenta con algunas características nuevas. En efecto, cuando prevalece la tendencia a apreciar la vida sólo en la medida que da placer y bienestar, el sufrimiento aparece como una amenaza insoportable, de la que es preciso librarse a toda costa y la muerte es considerada ‘absurda’ cuando interrumpe por sorpresa una vida todavía abierta a un futuro rico de posibles experiencias interesantes, (…)

Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n. 64

…El sufrimiento humano suscita compasión, suscita también respeto y, a su manera, atemoriza. En efecto, en el sufrimiento está oculta la grandeza de un misterio peculiar”. (…)

Juan Pablo II, Salvifici Doloris, n. 4

Para los cristianos el sufrimiento y la muerte forman parte de un panorama mucho más amplio y profundo que el abarcado por el plano meramente físico. El “sufrimiento humano parece ser particularmente esencial a la naturaleza del hombre. Ello es tan profundo como el hombre, precisamente porque manifiesta a su manera la profundidad propia del hombre y de algún modo la supera. El sufrimiento parece pertenecer a la trascendencia del hombre; es uno de esos puntos en los que el hombre está en cierto sentido « destinado » a superarse a sí mismo, y de manera misteriosa es llamado a hacerlo”. (…)

Juan Pablo II, Salvifici Doloris, n. 2

“Este es el sentido del sufrimiento, verdaderamente sobrenatural y a la vez humano. Es sobrenatural porque se arraiga en el misterio divino de la redención del mundo, y es también profundamente humano, porque en él el hombre se encuentra a si mismo, su propia humanidad, su propia dignidad y su propia misión”. (…)

Juan pablo II, Salvifici Doloris, n. 31