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Bioética

Bioética

La Bioética es una reflexión sistemática acerca de todas las intervenciones del hombre sobre los seres vivos; una reflexión que trata de identificar “valores” y “normas” que guíen el actuar humano. El desarrollo de la ciencia en el siglo XX-XXI ha sido enorme y ha contribuido al desarrollo y progreso de la sociedad. Este desarrollo ha servido para aumentar el bienestar de la humanidad facilitando el perfeccionamiento de la persona humana. Estas nuevas intervenciones de la ciencia sobre todo en el ámbito de la salud, han permitido nuevas posibilidades de intervenciones sobre la Vida Humana.

El primero en acuñar el término fue Van Rensselaer Potter, un médico oncólogo en un artículo donde manifiesta la necesidad de establecer un puente entre la cultura científica y la cultura humanístico-moral. La Bioética se debe encargar de unir la “ética” y la “ciencia” para que todo el ecosistema pueda sobrevivir.

Sobre qué bioética hemos fundado el Hospice:
Sobre el Personalismo ontológicamente fundado, que surgió en Italia en el año 1985, quince años después que Potter publicara su artículo sobre bioética. Este surgimiento tuvo lugar en la Facultad de Medicina y Cirugía “A. Gemelli”, de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma. Su fundador, Monseñor Elio Sgreccia, mantiene una perspectiva filosófica que se define como personalismo ontológicamente fundamentado, de inspiración tomista, y que busca estar en sintonía con el pensamiento católico . La escuela sgrecciana ha dado una sólida justificación para el respeto a la vida humana. La antropología de fondo, conjuntamente con la fundamentación de los principios surge como bioética alternativa a la principialista anglosajona. Esta bioética, la representa el llamado “principialismo” que se remite a Beauchamp y Childress (Principles of biomedical ethics).

Los cuatro principios formulados son: beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia. El Personalismo ontológico, es una bioética que se fundamenta sobre la verdad objetiva, universal y trascendente, oponiéndose a la verdad sustentada en el relativismo inmanente.
La persona como espíritu encarnado tiene valor por lo que es y no por lo que hace o las capacidades que posea. Este concepto evita cualquier interpretación subjetiva de la persona humana, respetando la dignidad y salvaguardando la vida, aún en situaciones que algunos consideran que “no es digno vivirla” (ej: estado vegetativo persistente).

El personalismo ontológico enuncia cuatro principios:

  1. El principio de defensa de la vida física
  2. El principio de libertad y responsabilidad
  3. El principio de totalidad o principio terapéutico
  4. El principio de sociabilidad y subsidiaridad