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Misión

Hospice Madre Teresa

¿Cuál es nuestra misión para dar respuesta a este sufrimiento?

Asistir y cuidar humanamente al enfermo durante el transcurso de su enfermedad, a través de un verdadero humanismo, que reconoce en el hombre la imagen de Dios, ayudándolo a que viva la enfermedad conforme a esta dignidad. Tratamos de brindarle todos los cuidados que una persona tiene que recibir, poniendo a disposición los medios necesarios, sobre todo, el recurso humano, para que el enfermo pueda tener la mejor calidad de vida posible hasta su muerte. “A veces esta compasión es la única o la principal manifestación de nuestro amor y nuestra solidaridad hacia el hombre que sufre”. (Salvifici Doloris, VII: El Buen Samaritano, nn.28).

Siguiendo los lineamientos del Pontificio Concejo para la Pastoral de los Agentes de Salud consideramos que “(…) no sólo es importante lo técnico-profesional sino que existe también una responsabilidad ética, fundada sobre el respeto de la dignidad de la persona y de los derechos de los pacientes (…)” “De la misma manera debe ser cultivada una sólida formación ético-religiosa que promueva en el equipo el culto de los valores humanos y cristianos y la delicadeza de su conciencia moral. Es necesario hacer crecer en ellos una fe auténtica y el verdadero sentido de la moral, en la búsqueda sincera de una relación religiosa con Dios, en la cual encuentra fundamento todo ideal de bondad y de verdad”. (Carta de los Agentes de la Salud, nn. 6 y 7)

Para dar una respuesta concreta a esta necesidad médica y social hemos creado el Programa de Asistencia, Cuidado y Acompañamiento que se llevará adelante a través de la atención ambulatoria en consultorio y en sus respectivos domicilios, complementando esta asistencia en un futuro con el Hogar para alojar enfermos que no puedan ser cuidados en sus casas.

Pretendemos garantizar el derecho de los enfermos en situación terminal a la asistencia, independientemente del lugar, circunstancia o situación en la que se encuentre. Para ello, este Programa integrará acciones consensuadas, entre las instituciones gubernamentales y ONGs en los diferentes niveles asistenciales.

Los objetivos específicos son:

  • Gestionar medidas de organización y asistenciales que permitan ofrecer una cobertura adecuada y una coordinación entre los distintos niveles y recursos disponibles, asegurando la equidad, la calidad, la eficiencia y consiguiendo de esta forma, la satisfacción de pacientes, familias y profesionales.
  • Facilitar un modelo de trabajo que permita el abordaje interdisciplinario e integral de las necesidades del paciente y reducir de esta forma el impacto de la enfermedad a nivel personal y social.
  • Impulsar la formación ética con apertura a la trascendencia de los profesionales implicados en el cuidado de los pacientes, trabajando con perseverancia para despertar y afirmar esa sensibilidad hacia el prójimo y su sufrimiento, del que es un símbolo la figura del samaritano evangélico. (Salvifici Doloris, VII: El Buen Samaritano, nn.28-30).
  • Proporcionar una formación y educación sanitaria a la familia basada en las necesidades de cuidados del paciente, como medida fundamental para velar por la autonomía de la familia como proveedora de los cuidados.
  • Promover la investigación en las distintas áreas clínica, epidemiológica, social, filosófica y bioética.
  • Asegurar el derecho a ser informado de la persona enferma y comunicarle sobre las alternativas que se planteen a lo largo de su proceso asistencial. En caso de no poder ser informado el paciente, será el familiar más cercano a éste el que reciba la información.