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¿Cuál es nuestro Compromiso?

Inspirado en nuestra querida Madre Teresa de Calcuta:

  1. Nuestra labor es la expresión de amor que tenemos a Dios y a las personas.
  2. Intentamos vivir un espíritu parecido a las Misioneras de la Caridad, de entrega total a Dios, de amorosa confianza mutua, y de cariño hacia todos.
  3. Tenemos que amar y servir a Jesús en los pobres y enfermos y así ser santos como Jesús.
  4. Debemos convertir nuestro trabajo en oración y ver a Jesús en las personas que sufren.
  5. Jamás debemos considerarnos protagonistas con motivo de la entrega de un premio o elogios. Se trata de Cristo que se sirve de nosotros como instrumento para amar a los que sufren.
  6. No debemos emitir juicios de condena, ni de murmuración que puedan herir a las personas porque a lo mejor nunca han oído hablar de Cristo.
  7. Somos administradores de un dinero sagrado, fruto de la generosidad y sacrificio de las personas.
  8. Debemos esforzarnos para que cada miembro del equipo y cada colaborador crezca en su parecido con Cristo.
  9. Nuestra obra debe ser obra de Dios por eso debemos realizar nuestro trabajo con humildad.
  10. Cristo es la verdad que tenemos que decir, la vida que hemos de vivir, luz que debemos reflejar, amor que se ha de amar, alegría que debemos esparcir, paz que debemos sembrar, sacrificio que debemos ofrecer por todas las personas.

¿Cuál es nuestro Fundamento?

“La vida es un bien fundamental que no se negocia”

El Hospice Madre Teresa es una Institución inspirada en el ejemplo de santidad de la Madre Teresa de Calcuta y en la parábola del Buen Samaritano.

Los Hospices en la Argentina son iniciativa de la Iglesia Católica. La tradición cristiana muestra una gran experiencia a través de los siglos, en el cuidado compasivo. La parábola del Buen Samaritano ha sido el eje central para diversas congregaciones religiosas y agrupaciones de laicos que se han dedicado al cuidado de los enfermos.

Hace 10 años que estamos trabajando en la ciudad de Luján para concientizar sobre la necesidad de defender la vida y la dignidad de las personas que se encuentran en un estado de fragilidad y vulnerabilidad.

Los fundadores del Hospice hemos seguido los lineamientos del Concilio Vaticano II sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia. Además manteniendo una cierta relación con la autoridad eclesiástica, hemos fundado una asociación con libertad, para fines de caridad o de piedad llamado: Hospice Madre Teresa, con el fin de brindar cuidados compasivos. La razón profunda que justifica y mantiene esta asociación de laicos es de orden filosófico y teológico, siendo este apostolado un signo de la comunión y de la unidad de la Iglesia en Cristo.

Luego de la fundación espiritual en Cristo, continuamos con la etapa de oración y formación. La confianza en Dios y la oración son dos aspectos esenciales en el apostolado junto a la vida de la gracia.

La formación no es sólo médico científica, sino también consiste en la preparación espiritual para el apostolado y la profundización teológica, filosófica y bioética para poder dar una mejor respuesta a los problemas clínicos en el final de la vida. La inserción en Cristo es la base de nuestra vocación en el Hospice que anima nuestro apostolado.

Desde la comunidad del Hospice consideramos que la educación es uno de los pilares esenciales para el desarrollo y crecimiento personal de cada uno de los profesionales y voluntarios que colaboran con la Institución.

La educación nos permite humanizarnos. La deshumanización en la medicina se produce muchas veces por falta de una buena formación de la conciencia y por no reflexionar sobre las diferentes situaciones que vivimos a diario. Esta deshumanización se observa en la instrumentalización de la persona, así como en no buscar el mayor bien de la persona enferma. También se le suma como factor negativo para la deshumanización las condiciones desfavorables de trabajo y las exigencias e imposiciones de una sociedad materialista, donde la persona enferma no es un fin en sí mismo sino un medio que se lo puede manipular y descartar.

El Hospice Madre Teresa está fundado en la filosofía y la Bioética Personalista. La Bioética es una reflexión sistemática acerca de todas las intervenciones del hombre sobre los seres vivos, una reflexión que trata de identificar “valores” y “normas” que guíen el actuar humano. La Bioética se ha desarrollado y constituido como disciplina en estas últimas décadas para guiar la praxis que el hombre realiza sobre la vida y la salud de las personas. La Bioética Personalista ontológicamente fundada, enuncia cuatro principios: a) el principio de defensa de la vida física; b) el principio de libertad y responsabilidad; c) el principio de totalidad o principio terapéutico; d) el principio de sociabilidad y subsidiaridad.

En el Hospice Madre Teresa nos definimos como una gran Familia a la cual elegimos pertenecer día a día. Sentimos que somos una familia y trabajamos a diaria para lograrlo.

¿Por qué nos consideramos como una gran familia? Porque encontramos en el Hospice los valores y cualidades de una familia. Creemos que cada persona y familia que es recibida como Huésped en nuestra casa debe ser tratada como una integrante más.

Pensemos entre todos… ¿Qué hacemos en nuestra casa cuando un familiar se encuentra enfermo? Lo cuidamos, le damos mucho amor, le hacemos su comida favorita, estamos atentos a sus necesidades y dolencias… ¡hacemos hasta lo imposible para que se sienta mejor! Y eso mismo es lo que nosotros hacemos con cada uno de nuestros pacientes y familias; por ello somos una Gran Familia.

Como Familia, nuestra labor no se reduce al aspecto asistencial y profesional, sino que deseamos que nuestros huéspedes y sus familias logren el sentido de pertenencia a nuestra institución: como a nadie nos gusta estar fuera de casa cuando nos sentimos mal intentamos que cada habitación, cada cama, cada lugarcito dentro del Hospice, sea un pedacito de su propia casa con sus pertenencias y afectos más cercanos.