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¿Qué es la Navidad?

La Madre Teresa una vez contaba: “Encontré una mujer moribunda en las calles. La traje a nuestro hogar. Cuando la acosté a una pequeña cama, me sonrió, tomó mi mano y dijo una sola palabra: ‘Gracias’. Luego murió. Ella me dio mucho más de lo que yo hacía por ella. Me dio su gratitud”. Acaso, ¿no será este el sentido de la Navidad?

Desde la simpleza de un gesto de amor, enseñó que la vida tiene otro sentido, mucho más profundo, mucho más trascendente. Sino entendemos que dar es no esperar nada a cambio, pueden pasar dos cosas, o que nos pasemos la vida esperando una retribución material que nos satisfaga, o que nos quedemos toda la vida mirando al dedo que señala y no lo que está señalando en realidad.

¿Nos quedamos mirando al Pesebre o nos ponemos en marcha para hacer realidad la Civilización del Amor? Cada uno de nosotros hemos sido creados o puestos en este mundo, no por casualidad sino para grandes destinos. Sólo tenemos que comprenderlos y es aquí donde la Razón se comprende desde la Fe.

La admiración que nos provocan personas como la monja de Calcuta es porque vemos al Amor en acción. Eso nos causa gran admiración. En el mundo de hoy, tan secularizado, nuestra actitud no debe quedarse sólo en la admiración. Estas cosas deben interpelarnos, deben cuestionarnos.

¿Qué hago para que mi vida, de alguna manera, tenga el sentido que quiero, que anhelo? ¿Cómo hago para que esta vida que tengo me “llene”? Es verdad lo que dicen que la Fe no se compra a la vuelta de la esquina, pero sí se puede encontrar en la mano del que necesita, y necesitados hay a la vuelta de cada esquina. Sólo hay que saber mirar.

Si la Fe no ilumina, la Razón no entiende. Por lo tanto, es aconsejable decir que si no se entiende no se debe cuestionar, no se debe difamar y menos aún poner obstáculos. La realidad tiene diversas miradas. Cada hecho, cada gesto, cada palabra será interpretada de acuerdo a nuestro entendimiento.

Este 24, a la media noche, algunos seguramente hayan levantado las copas y dicho Feliz Navidad, otros en cambio Feliz Nacimiento. ¿No se entiende? Pues entonces hay que cuestionarse por qué no se entiende.

La Fe es una Gracia especial, sólo hay que pedirla. Gracias! Sólo ese sentimiento expresado en tan pequeña palabra bastó para inundar de amor el corazón de la Madre Teresa. Ese es el Nacimiento, la Navidad.

Dejar que la Gracia de esta Navidad nos lleve a entender con ojos de Fe nuestra entrega. El desafío está en honrar la Navidad en el corazón y procurar conservarla durante todo el año.

¡Felices Fiestas!

Atte. Gastón Colaprete
Vicepresidente y Coordinador de Voluntarios

Esta entrada tiene un comentario
  1. Muy bella reflexión la del amigo Gastón. Me remito a ella. Sí, la concepción y el nacimiento del Dios con nosotros es lo más grande de la historia humana, que se hace historia de salvación. Oración constante, acción concreta en cada Jesús que Dios nos pone en nuestro camino. Gracias, Gastón, por tu reflexión y tu testimonio visible de amor a Jesús en el amor a las personas.

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