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Niños sanos, esperanza de la Patria

Niños sanos, esperanza de la Patria

“Quien recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí” (Lc 9, 48)

Este año, el lema por el Día Nacional del Enfermo, no es uno más. Es un llamado de atención al futuro de nuestra patria. Es un llamado a la reflexión sobre cómo estamos cuidando a nuestros niños, en qué lugar de nuestras “tantas” prioridades los hemos puesto.

Decía Juan Pablo II: “Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida.”

Es un llamado a entender que sin Vida es imposible esperar algo. Un país que mata a sus niños antes de nacer no tiene futuro, porque está matando a quienes podrían ser sus pilares. Un país que no respeta a sus hijos más pequeños, y no los ayuda a que crezcan sanos y fuertes, no tiene mañana.

“La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida“. (JP II)

En definitiva, un país que desprecia la Vida, en todos sus órdenes, no tiene futuro.

“El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad”. (JP II)

La Vida, de por si, tiene un valor trascendente y esto es lo que debemos entender.

Atte. Gastón Colaprete

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