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Buscar ayuda

Cuando el diagnóstico de cáncer en su fase terminal entra a una familia, tanto quien la padece como el resto de sus miembros, deberá elaborar esa noticia; la cual, más allá de las implicancias que tiene para el paciente -cuya vida está en juego-, se transforma en una “mala noticia” para todos.

El impacto que vivencie cada uno de sus familiares puede relacionarse con distintas variables psico-socio-culturales. Entre ellas, se destacan el tipo de vínculo que sostiene con el paciente, la historia compartida, el rol que desempeñe dentro del grupo familiar, las actividades sociales en las que se encuentre inmerso; y -fundamentalmente- con los recursos que este individuo disponga para afrontar la situación que se plantea.

Como parte del afrontamiento, se deben llevar adelante tareas tendientes a una re-estructuración cognitiva (cambiar el modo de pensar o de entender) del significado de la enfermedad y de los recursos con los que se cuenta para manejarla.

Si bien no existen “recetas”, dado que cada situación es única e irrepetible, como lo es cada paciente y cada miembro del grupo familiar, suele resultar útil acercarse -en busca de información- a aquellos lugares en los cuales se trate el tema de manera específica. Entre ellos, pueden mencionarse los Hospices y las instituciones, públicas o privadas, donde se trabaje con Cuidados Paliativos. Dicho acercamiento posibilitará la obtención de información y guía para el manejo de aquellas situaciones comunes y características que presente la enfermedad en el estado del cual hablamos. En otras palabras, el tránsito por estas instituciones permitirá el manejo de desafíos específicos, cuestiones concretas que sean precisas resolver, tanto como el manejo de la información para reconocer potenciales situaciones problemáticas y estar alerta a posibles dificultades. Este proceso se conoce con el nombre de Psicoeducación.

Si esto no resulta suficiente, y las reacciones emocionales que ha despertado el diagnóstico se tornan inmanejables u obturan la posibilidad de enfrentar los desafíos de la enfermedad, será pertinente buscar ayuda espiritual y/o psicológica. Una u otra alternativa dependerá tanto de las creencias religiosas como de si el foco se encuentra puesto sobre la necesidad de re-elaborar el significado de la enfermedad y la muerte, o sobre el manejo de reacciones emocionales ligadas a la psicopatología (cuadros ansiosos o depresivos). El trabajo personal sobre las emociones adversas se verá reflejado en la posibilidad de acompañar al paciente a morir, sin negar esta etapa de la vida.

Lic. Manuela S. Badano
Psicóloga

Esta entrada tiene 3 comentarios
  1. Soy viudo he recibido por intermedio de la Capilla San Agustin una nota que me llenó de alegría que habla de la importancia al sosten de los que hemos perdido a nuetra compañera de toida la vida.
    Me gustaría poder participar en alguna reunión respecto a este tema o bien recibir información que me ayude a sobrellevar este momento.
    Vivo en Rosario Provincia Santa Fé pero mis hijos viven en Bs. As. por lo tanto no me sería muy dificultoso llegar a vuestro hogar, Atentamente Mario Zini Mi Esposa está con Dios desde hace dos años.

    1. Desearía ser voluntario de Hóspice, recibir información que puedo hacer yo aquí en Rosario.

      Me gustaría recibir información de ayuda a viudos, consejos, comentarios ,etc

      Di mi nota del 19 de Noviembre aún no he recibido ningún comentario.

      Mario Zini

    2. Mario: en primer lugar, es muy lindo leer que recibiste la nota con alegría; se cumple un poquito el objetivo de acercarnos a ustedes por medio de lo que escribimos.
      Si fueras tan amable de enviar tus datos de contacto, me comunico contigo de forma privada.
      Aqui te dejo mi correo electrónico: manuelabadano@hotmail.com

      Estamos en contacto.

      Cariños.

      Manuela

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