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Conocé el proyecto de restauración de la Basílica

Luego de haber sido inaugurada en el año 1910, la Basílica de Luján contó con poca ayuda gubernamental para su mantenimiento, hasta que en el año 1998 se realizó un concurso de antecedentes que definió quiénes serían los encargados de llevar adelante el Plan Director. Sin embargo, la iniciativa comenzó a concretarse en 2003, tres años después de la caída de una cruz desde 106 metros de altura.

El plan de restauración y puesta en valor de uno de los monumentos arquitectónicos más importantes del país se dividió en tres etapas: la primera consistió en el análisis e identificación de las deficiencias, la segunda en la restauración del exterior y fachada, y la tercera etapa se concentró en la restauración integral del interior del templo. En la actualidad se están llevando a cabo las obras destinadas a la creación de un espacio de bautismos fuera de la Basílica.

El proyecto y la dirección de obra estuvo a cargo de reconocidos especialistas en la conservación de patrimonios arquitectónicos, en conjunto con el equipo de la Dirección Nacional de Arquitectura y la Dirección Nacional de Planificación y Ejecución de Proyectos, pertenecientes a la Subsecretaría de Obras Públicas del Ministerio del Interior de Obras Públicas y Vivienda.

Etapa de restauración

Durante los primeros meses del plan se identificaron los problemas más relevantes que presentaba la Basílica. La mayoría producto de la falta de mantenimiento integral: la clausura de determinados espacios por temor a derrumbes y la reducción de luz natural en el interior por las impurezas que cubrían los vitrales.

En la fase de restauración, que finalizó en 2005, concentraron los esfuerzos en el tratamiento de todo el exterior del edificio y sus adornos externos. Así, por ejemplo, tras la caída de una de las cruces en el año 2000, a causa de su deterioro, la otra fue retirada por prevención, y fueron reemplazadas por réplicas de 9 metros de alto y una tonelada y media de acero, cobre y bronce, realizadas en el Astillero Río Santiago. Además, se renovaron el sistema de pararrayos y balizamiento de las torres. También se repararon las estructuras de los ornamentos, que en muchos casos se sustituyeron por réplicas realizadas a mano.

La segunda etapa del proyecto se focalizó en la restauración general de las fachadas laterales y la cubierta de la nave principal del templo.

En el último período del proyecto los trabajos se avocaron en la restauración integral del interior, incluyendo bóvedas, columnas, pisos, vitrales, mobiliario, altares, arañas, relojes y campanas. Además se reacondicionaron los edificios anexos como la casa parroquial, el claustro, la santería y la cripta.

Aparte de la restauración edilicia se realizaron obras de actualización tecnológica que comprendieron el recambio y la modernización eléctrica, la incorporación de un sistema de iluminación interior y exterior, sistemas de detección y extinción de incendios, circuitos cerrados de televisión y un sistema de bombeo para prevenir el crecimiento de las napas.

Etapa de readecuación

Desde 2015 – y hasta la actualidad – se encuentra en desarrollo la obra del nuevo bautisterio exterior y puesta en valor del Descanso del Peregrino, que ofrecerá nuevos servicios a los peregrinos. El espacio destinado a estos anexos pertenece a una manzana aledaña a la iglesia, por lo que es necesaria su reorganización en sectores y la restauración del teatro y museo devocional.

Esta última parte del plan propone concentrar las actividades religiosas en la Basílica de Luján y convertir el Descanso de los peregrinos en un polo cívico, cultural y gastronómico.

Adiuvare II

Aprovechando la restauración de la Basílica de Luján, Adrián Melo, fotógrafo de nuestra ciudad, ha decido contemplar nuevamente la majestuosa Basílica y Virgen de Luján a través de su lente emprendiendo la segunda edición de Adiuvare.

Las fotografías, cargadas de emoción y fe, estarán disponibles próximamente para su venta, y todo lo recaudado será a beneficio de nuestro Hospice.

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