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El privilegio de dar

26 de Agosto, día de la solidaridad

“El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad” Teresa de Calcuta.

La Solidaridad es un aspecto de la Caridad. Este término, Caridad, se lo empobrece cuando sólo se lo hace sinónimo de compasión afectiva o de limosna. Es mucho más.

Dios la infunde en nosotros para amarlo sobre todo y para amar al prójimo hasta incluso dar la vida, según el mandato de Jesús: “Ámense unos a otros como Yo los he amado”.

Darse y dar. Porque cada persona es prójimo y, además, hermano/a. Con idéntico origen, con una misma dignidad y un mismo destino eterno.

Imágenes de Dios, hijos de un mismo Padre, hermanos en Jesús, el Hijo Unigénito y Primogénito, hijos de María.

Solidaridad y donación, que es a la vez cercana (familia, amigos, comunidad, vecinos, etc) y con una visión universal, hacia el mundo entero.

La Caridad cristiana, hecha don solidario, “no busca su propio interés” (1 Cor. 13, 5). Y Jesús nos dice “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mt 6, 3).

Es sacrificada. Darse, dar. Todo entero, “hasta que duela”, como señala Madre Teresa.

Es plena, a todos y en todo.

Está animada por el espíritu de Jesucristo, somos sus instrumentos. Amamos a Jesucristo en aquél a quien dirigimos nuestro acto solidario. Darse, dar, vivir la vida como don recibido y don entregado.

El Hospice Madre Teresa nació del corazón de Jesús Eucaristía, al que adoramos en su Presencia Real y al que adoramos, como consecuencia necesaria, en su presencia en cada persona, en todos sin excepción, y especialmente en los más débiles y olvidados.

Fraternalmente en Jesús, María y José.

Hno. Antonio Ostojic

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