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Grupo de Mutua Ayuda para Familiares en Duelo

Un año atrás, el Hospice Madre Teresa, emprende un nuevo proyecto basado en la apertura de un grupo de mutua ayuda para familiares en duelo. Su principal objetivo es acompañar y orientar a sus miembros en la elaboración sana y positiva de la pérdida.
La metodología de acción que da nacimiento a estos encuentros se basa en la convocatoria de un grupo reducido de personas a un espacio cuidadosamente programado y diseñado previamente, pero abierto a su vez, a la construcción y modificación paulatina de acuerdo a los requerimientos de sus miembros.

El grupo de ayuda mutua se reúne los viernes en forma quincenal y pretende brindar acogida a sus integrantes en un espacio de amor, escucha, entrega, sigilo, prudencia y sanación. La relación entre sus participantes es el motor que da vida a estos encuentros. Cada persona entrega su experiencia y la mutua identificación con sus compañeros permite el tránsito por el camino del duelo.

El grupo brinda un espacio íntimo, de pertenencia y apoyo para el desahogo, la libre expresión de emociones, sentimientos y pensamientos. Al mismo tiempo, otorga una visión clara de todo el recorrido que la persona en duelo va a transitar. Colaboran, estos encuentros, también en el aprendizaje de la escucha amorosa y desinteresada.
Resulta importante destacar que el grupo busca que el sujeto se haga protagonista de su duelo, trabajar con el médico interior que cada uno tiene dentro, trabajar con los recursos sanos de cada persona. La misma presencia en el grupo ya es una ayuda.

Se comprende la sanación como un proceso y se acompaña en el mismo. Así, quienes acuden a estos espacios, se enfrentan con una opción existencial: o mueren con sus muertos o empiezan a resucitar. De esta manera, e invocando a la gracia de Dios que actúa sobre el poder sanador interior de las personas y no sobre la herida, es que se inicia el recorrido hacia la meta de la sanación.

El grupo de ayuda mutua no intenta evitar el sufrimiento sino transitarlo sanamente. El padre Mateo Bautista asegura que “…nadie sale del duelo, si no entra en el duelo…”. No se pretende negar o moralizar las emociones, pensamientos y acciones sino brindar las herramientas que permitan vivir el duelo de manera positiva.

La importancia del grupo de ayuda mutua es el poder construir conjuntamente un espacio para el dialogo, donde cada persona pueda poner en palabras su dolor, no a fin de diseminar la pena, sino en un ámbito en el que un grupo de personas “me ayuden a ayudarme”.

Para sanar es necesario un cambio de actitud y de mentalidad. El sufrimiento necesita perspectiva, iluminación. Hay que nacer de nuevo a la auténtica vida espiritual. Todo sufrimiento tiene que llevar al crecimiento, a realizar un nuevo proyecto de vida significativo. Luego del tránsito por el duelo, se comprende que la mejor manera de que alguien esté con nosotros es en el amor.

Para finalizar, cabe destacar la hermosa labor que los participantes del grupo están realizando, los lazos de amor creados por ellos; paulatinamente van dando sus frutos, evidenciados en las sonrisas de cada uno de sus miembros. Celebramos el intenso trabajo de quienes forman parte de estos encuentros e invitamos a quienes se encuentren interesados en participar o conocer más sobre este grupo, se comuniquen al Hospice Madre Teresa… los estamos esperando con el corazón abierto…

El sufrimiento iluminado por la resurrección es la mayor experiencia terapéutica.
Es importante dejarse amar por el ser querido en Dios.

Atte. Julia Arregui
Coordinadora del Taller de Duelo

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