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En el último mes del 2016, la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association – APA), difundió una declaración sobre la eutanasia médica en la que sostiene:

“La Asociación Americana de Psiquiatría, siguiendo la posición de la Asociación Médica Americana (AMA) sobre la eutanasia médica, sostiene que un psiquiatra no debe prescribir o administrar ninguna intervención a una persona que no presenta una enfermedad terminal con el propósito de causar la muerte”.

La mencionada declaración fue previamente aprobada por la Asamblea de la APA y por el Directorio (“Board of Trustees”) en noviembre de 2016.

De acuerdo a Wendy S. Salkin, la posición de la AMA sobre la eutanasia médica se encuentra en la sección 8 del capítulo 5 del Código de Ética de la AMA. Allí se reconoce que “permitir que los médicos participen en la eutanasia en definitiva causa más daño que bien”. Además, aclara que: “La eutanasia es la administración de un agente letal a un paciente por otra persona con el propósito de aliviar el sufrimiento intolerable e incurable del paciente”.

Por más que algunos pacientes que estén atravesando situaciones extremas causadas por una enfermedad terminal, dolorosa y debilitante, lleguen a preferir abandonar su vida, permitir que los médicos participen en la eutanasia causa mayor daño que bienestar.

La eutanasia es en esencia incompatible con el rol del médico como sanador, ya que serían difíciles de controlar los riesgos sociales. La eutanasia se podría extender a pacientes inconscientes u otras poblaciones vulnerables. La participación de los médicos en esta práctica torna aún más significativa la prohibición ética de la declaración de la APA. En estos casos, el médico asume una responsabilidad única en el acto de dar fin a la vida del paciente.

En lugar de involucrarse en esta práctica, los médicos deben responder a las necesidades de los pacientes hasta el final de su vida. Así, los médicos:

  • No deben abandonar al paciente una vez que se determina que la cura es imposible.
  • Deben respetar la autonomía del paciente.
  • Deben brindar buena comunicación y apoyo emocional.
  • Deben proveer cuidados paliativos adecuados y de confort.

Aunque la declaración de la APA se refiere a la eutanasia en los casos de personas con una enfermedad no terminal y puede generar cierta ambigüedad en el caso de enfermedades terminales, un análisis profundo de los textos mencionados puede dar lugar a la interpretación de que bajo ninguna circunstancia es recomendable que el médico participe en la eutanasia. Además, se debe mencionar que la norma del Código de Ética de la AMA se alinea con esta postura.

Por último, antes que optar por el camino de la eutanasia, se debe tener en cuenta que existe un camino alternativo que expresa los verdaderos valores humanos: el del acompañamiento compasivo, el apoyo emocional y los cuidados paliativos.

Fuente: Centro de Biomédica

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