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Según el calendario de este Año Santo, el domingo 4 de septiembre de 2016 se celebrará el “Jubileo de los voluntarios y operadores de la misericordia” en memoria de la Madre Teresa, cuya fiesta se celebra al día siguiente, 5 de septiembre.

Mons. Rino Fisichella afirmó que “¿quién más que Madre Teresa puede ser reconocida hoy como aquella que vivió las obras de misericordia, y quién más que ella podría ser capaz de sostener el compromiso de millones de personas, hombres, mujeres, jóvenes que en las diversas formas de voluntariado expresan la misericordia de la Iglesia?”

“¿Cuántas asociaciones viven esta misión?, ¿por qué no podría ser para ellos el 4 de septiembre una oportunidad de encuentro? No veo la dificultad”.

El milagro que requería su beatificación sucedió en 1998, cuando Mónica Besra, una mujer que padecía un tumor maligno en el abdomen sanó de manera inexplicable. Esta madre de cinco hijos, contó que había sido recibida en Roma por las Misioneras de la Caridad tras haber sido desahuciada por los médicos.

El 19 de octubre de 2003 el Papa San Juan Pablo II, gran amigo de la religiosa, la proclamó beata en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

El papa Francisco ha firmado el decreto para la canonización de la madre Teresa de Calcuta por el que se reconoce el milagro que se produjo en 2008 en un hombre brasileño, que se encontraba en fase terminal por graves problemas cerebrales y salvó su vida por la intercesión de la beata fundadora de la Congregación de las Misioneras de las Caridad, quien, con sus Hermanitas y los voluntarios, dedicó su vida a los más necesitados en Calcuta y en el mundo.

La proclamación como santa de la madre Teresa de Calcuta será uno de los grandes eventos que se producirán en el marco del Año Santo Extraordinario de la Misericordia.

En el diario de Santos, Presença Diocesana, el P. Elmiram Ferreira, explicó que acompañaba a la familia en esa época: “vi el dolor y el sufrimiento de todos ellos porque él estaba iniciando una vida nueva (estaba recién casado) y la dolencia retardaba muchos sueños. Yo le tenía mucha fe a la gran Madre Teresa y siempre rezo la Santa Misa en la Casa de las hermanas Misioneras de la Caridad en Santos. La manera como ella enfrentaba el dolor, el sufrimiento del mismo Cristo me inspiraba a entender también el sufrimiento de aquella familia”, relató.

El sacerdote les dio una oración para pedir la intercesión de la Beata para que todos la rezaran intensamente. “La Madre Teresa se convirtió en el consuelo y aliento en aquella larga jornada. Así, cuando se verificó la completa recuperación de la salud que los médicos no podían explicar, entendí que allí estaba la mano de la Madre”, afirmó.

El milagro que la lleva a su santificación

El milagro se obró en diciembre de 2008, cuando el enfermo, ya en coma, iba a ser operado, pero por problemas técnicos la intervención quirúrgica tuvo que ser pospuesta durante media hora.
Al regresar al quirófano, el doctor se encontró al paciente sentado, asintomático, despierto, perfectamente consciente y preguntándose qué hacía ahí.

El médico explicó durante la fase de estudio de este supuesto milagro que no ha visto “nunca un caso como éste” y que todos los pacientes similares que había tratado en sus diecisiete años de profesión habían fallecido.

Madre Teresa abrazó en plenitud la voluntad de Dios, fue imagen viva de Jesús, y desde esa centralidad abrazó todas las grandes causas, el respeto pleno a la vida por nacer, la bioética integral, el amor a los pobres más pobres, el cuidado de los enfermos y ancianos, el amor enorme a Jesús Eucaristía, la importancia del matrimonio y la familia.

La Iglesia Católica, “Madre y Maestra” en feliz expresión de San Juan XXIII, celebra este acontecimiento con hondo gozo. Y también una multitud de personas lo celebra ‘más allá de las fronteras’.

Y la gente del Hospice Madre Teresa se encuentra con la gracia especial de la canonización para renovar con vigor y perseverancia la vida entregada a quienes son atendidos y a todos los que se contactan con este ámbito.

Que la valiosa intercesión de la santita de Calcuta nos impulse a todos a reproducir con nuestras obras el rostro compasivo de Jesucristo en el servicio a quienes el Señor nos envía.

Hermano Antonio Ostojic

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