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A continuación compartimos la entrevista de Margarita Elias, del periódico Heraldo del Oeste, al Dr. Cristian Viaggio:


Es Director y uno de los fundadores del Hospice Madre Teresa, entidad lujanense donde se brindan cuidados paliativos para personas con cáncer.

Dedica la mayor parte de su día a labores solidarias y a su familia. Querido y respetado por la comunidad, este joven médico se considera una persona religiosa y espiritual.

Cristian Viaggio es oriundo de la ciudad de Luján. Cuando tenía apenas 5 años, sus padres decidieron mudarse del barrio La Loma a la zona céntrica. Allí creció junto con su hermana, quien le lleva tan solo 12 meses de diferencia. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Hermanos Maristas. Aseguró que cuando tenía la edad de 12 tuvo la inclinación por dedicarse a la medicina. Así fue que años más tarde se recibió en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se especializó en Urología. Luego complementó sus conocimientos en la Universidad del Salvador(USAL) donde se recibió de Oncólogo. Luego se gradúa como Magister en Ética Biomédica, en la Universidad Católica Argentina, donde se desempeña actualmente como docente en el Instituto de Bioética. Cristian Viaggio es el único médico en su familia. Tiene 45 años, trabaja en el Hospital Sommer, en la Unidad de Cuidados Paliativos y también en el “Vicente López y Planes” de la localidad vecina de General Rodríguez. Está casado desde hace 14 años y tiene 4 hijos. Actualmente administra y preside el Hospice Madre Teresa, con sede en Alsina al 2360. Junto con el cuerpo de profesionales y voluntarios, atienden y ayudan a las personas que “padezcan una enfermedad progresiva e incurable como es el cáncer” de forma totalmente gratuita.

¿Qué lo moviliza día a día a realizar esta clase de servicios?

– Tengo una convicción pura y exclusivamente religiosa. Soy católico y siento un profundo llamado, una vocación que surge por amor a Jesús y que me impulsa a poder ayudar a la gente. Creo que mi vida se entiende no desde el activismo social ni ideológico, sino desde la religión, del amor al prójimo, de poner en acción la parábola del buen samaritano.

¿A qué se debió su interés por la medicina?

– Es una vocación, y la vocación es todo aquello en lo cual uno es llamado para ayudar a la gente. Creo que lo que me ha movilizado para estudiar medicina ha sido eso. En realidad, la vida te va llevando. Yo soy Urólogo y al tener pacientes con cáncer sentí la necesidad de ayudarlos un poco más con el tema del tratamiento del dolor cuando no se los podía curar. Fue así que me surge la motivación de hacer un curso de postgrado en “cuidados paliativos”.

¿En qué consiste su trabajo en Hospice Madre Teresa?

– El servicio que brindamos es solidario y gratuito. La persona que llega aquí no tiene que pagar nada, ni siquiera un bono contribución. Ayudamos a pacientes adultos con cáncer y a sus familias en la etapa que necesitan cuidados paliativos. Hace 10 años, cuando fundamos la institución, empezamos a trabajar con la parte “ambulatoria”, es decir, acompañamos a las personas en el domicilio.Hace 3 meses, abrimos el hogar para hospedar a las personas que no puedan ser cuidadas en sus casas.El Hospice es un modelo que complementa la asistencia que la red de salud ofrece, integrando al cuidado, las necesidades emocionales, espirituales y sociales del paciente y la familia.

¿Con qué tipo de sustento económico cuentan?

– Recibimos mucha ayuda de la comunidad lujanense, tenemos socios y padrinos, nos llegan muchas donaciones y esporádicamente surgen subsidios estatales de ayuda.

¿Considera que en algún momento se podrá combatir la enfermedad del cáncer?

– Es muy difícil decir si habrá o no una cura… lo que sí puedo decir es que con Prevención y con Diagnóstico Precoz, se puede llegar a una alta curación de la enfermedad.

Entonces, ¿qué mensaje le gustaría transmitirles a los lectores?

– Que tenemos que tratar de vivir una vida no tan materialista y tratar de ser un poco más solidarios. La solidaridad es ayudar a las personas que más necesitan o involucrarse en las instituciones que trabajan con ese fin. Hay mucho abandono y soledad. El sistema de salud realmente deja a la gente muy sola en el final de la vida, por eso necesitamos cada vez más de la solidaridad humana. Estoy convencido que la solidaridad como principio social nos exige y genera el deber,bajo razón de justicia, de ayudar a los enfermos o a todas las personas desamparadas.

¿Qué reflexión o pensamiento le surge después de estos 10 años vividos?

– La deshumanización, la materialización y la cosificación de la persona hacen que hoy el mundo esté como esté. Lamentablemente la medicina no es ajena a esta cultura materialista. Yo creo que debemos humanizarnos todos los agentes del sistema de salud para poder ayudar al prójimo. Esta situación se puede revertir si cada uno de nosotros tomara conciencia del otro y que ese otro es una persona que necesita, que está enfermo, que hay que ayudarlo y tratarlo bien. El buen trato, la cordialidad y el respeto es lo primero que tenemos que hacer para poder humanizarnos y atender bien a las personas.

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Cristian Viaggio, (al medio), Presidente del “Hospice Madre Teresa”. En la foto lo acompañan voluntarios de la entidad.

Fuente: www.heraldodeloeste.com.ar

Esta entrada tiene un comentario
  1. La espiritualidad de Madre Teresa, de la que se nutre el Hospice, se entronca con el ‘caminito espiritual’ de santa Teresita del Niño Jesús, cuya memoria haremos mañana, 1º de ocutubre. Y creo que el doctor Cristian Viaggio lo vive así, y tal vez su hija Teresa lleve ese nombre en homenaje a la santita de Calcuta, a la de Lisieux y a la de Ávila, y a otras.
    La breve biografía y entrevista resalta el llamado a iluminar y fortalecer la humanización y cristificación de cada uno.
    Y en la persona del ‘doctor’ se reflejan por cierto todos los que se entregan y se suman al Hospice, con la misma llamada.

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