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En esta oportunidad, Eduardo, Voluntario de Hospice, nos comparte la carta que le escribió a su amigo Arturo sobre el primer día en el Hospice Madre Teresa.

eduardo-voluntario-planchandoQuerido Arturo,

Día primero. 11 de julio de 2015. Llegué a las 9, hora de inicio de mi turno. Me estaban esperando.

“Este es Eduardo, el nuevo voluntario”. Mabel, mi compañera de turno, me presentaba a enfermeras, “huéspedes” (no los llaman pacientes) y otros voluntarios, como si presentara al mismo Papa Francisco. “Bienvenido Eduardo, gracias por venir, necesitamos ayuda”. Increíble recibimiento de todos. Te aclaro que Mabel tiene 80 años, está mejor que vos y que yo, y va cuatro veces a la semana, además de cocinar en su casa para el Hospice.

Es fuerte, porque te das cuenta que no somos nada y que bien podríamos estar en una de esas camas. Se me saltaron las lágrimas un par de veces. Pero el entorno, la luz, la sencillez y bondad del trato, hacen ver todo como algo normal, no dramático.

¿Qué hice? Le llevé el desayuno a Isabel, una de las huéspedes, se lo retiré, y más tarde la acompañé, despacito con su andador, en el camino del dormitorio a la cocina para comer. Descolgué cosas del lavadero, puse rótulos en los tupper con comida y los guardé en el freezer, actualicé los cuadernos de novedades (trajeron el colchón de aire, se llevaron dos motores para reparar, Jorge prendió la caldera, entregaron el pie de suero gratuitamente, etc.). Y escuchá esto Arturo, PLANCHÉ. Por primera vez en mi vida planché, toallas varias y un camisón. Las damas presentes, Stella y Mabel, me explicaban cómo hacerlo y como doblar bien la ropa matándose de risa. Me sacaron fotos con el telefonito y amenazaron mandarlas a casa.

Me explicaron, entre mate y mate, que también hubo tiempo para esto, que los huéspedes llegan allí a pedir perdón, a dar gracias y a prepararse para el Gran Encuentro.

En fin, que salí un par de veces a fumar mis puchitos mientras meditaba todas estas cosas en mi corazón.

Me interpeló fuertemente la actitud de los voluntarios que conocí. Sencillos, humildes, alegres. Un profesor del industrial de Luján, una maestra de 65 años, Gogó, que me realizó la primera entrevista, Stella que sacó las fotos, y Mabel que hizo los vestidos de novia de media ciudad. No son famosos ni están en la tele o los medios. No hacen política. Su vida es el servicio. Y te repito, me la hicieron recontra fácil, haciéndome ver en todo momento lo contentos que estaban de mi presencia allí.

A media mañana pasó el cura de recorrida y también el fundador de este Hospice, un médico de 42 años, Cristian.

A las 13 hs. en punto me abracé y besé con todas las señoras. Y pasé por la galería a darle también un beso de despedida a Isabel, intentando no lagrimear.

Todo muy sencillo. No hay grandes cosas, ni momentos demasiados especiales. Me parece que de eso se trata. Poner nuestro oscuro granito de arena, horadar la roca gota a gota. El grano de mostaza. Tuve la sensación de que misteriosamente esta gente cambia más el mundo que la política. Bueno, el hijo de un carpintero, nacido en un pueblito miserable en el último rincón del planeta lo dio vuelta todo.
Ahora queda la gran palabra que vos me anticipaste: perseverancia.

Te mando un abrazo y agradezco tus oraciones y las de Laura. Que este relato quede para ustedes y disculpen si fue demasiado largo. No quise hacer un sermón, sino compartir lo vivido con quien puede entenderlo.

Eduardo, Voluntario del HMT

Esta entrada tiene 12 comentarios
  1. Qué lindo lo que escribiste,Eduardo! Ingresé como voluntaria pocas semanas antes que vos y describiste todo lo que sentí. Es una verdadera familia donde se respira amor. Es un lugar bendecido donde pensamos que podemos estar en alguna de las camas. Por el momento podemos acompañar a nuestros huéspedes en este tramo antes del Gran Encuentro. Un abrazo a esta gran familia.

  2. Hola Eduardo!!! qué hermoso lo que has escrito y cuánta verdad has dicho acerca de todo lo que vivimos en nuestro hogar…..!!! espero conocerte pronto. Un abrazo!!!!!

  3. Gracias Eduardo por tu testimonio ,pidamos a Jesús que nos de fuerza para perseverar.-
    Un abrazo y fue un gusto conocerte el sábado

  4. HOLA EDUARDO Y A TODOS LOS VOLUNTARIOS DE TODAS LAS ENTIDADES,,,LEYENDO TU PUBLICACION ME AVERGUENZO POR QUEJARMEN POR TONTERIAS, NO SON PROBLEMAS SOLO CO,PLICACIONES…YO TENGO A MI MADRE HACE AÑOS CON UN DETERIORO COGNITIVO Y SINDROME CONFUSIONAL,,POSTRADA. PARA QUE SE ENTIENDA TIENE SENILIDAD Y SE ALIMENTA POR SONDA NASOGASTRICA….
    YO SE EL VALOR QUE TIENE LO QUE HACES..ADELANTE QUERIDO

  5. Eduardo, muy linda tus palabras,realmente refleja lo que es el Hospice, una verdadera familia,basada en el Amor en Cristo. Fue un gustazo conocerte y una alegría tenerte con nosotros. Dios quiera que podamos seguir contando contigo.
    Cariños. Stella

  6. Admiro la actitud de Eduardo cómo la de todos los colaboradores del hospice. Sinceramente tuve la intención de unirme al grupo peron aún no me siento fuerte y sólida para hacerlo, pero tengo fe que llegara ese momento y me sentire orgullosa de poder estar con ustedes. Les mando un fuerte abrazo y gracias x estar ahí y demostrarnos que desde un modesto lugar podemos construir un mundo mejor. Graciassss

  7. Muchas gracias Eduardo por tu testimonio, por la humildad y tu solidaridad. Muchas gracias a tu familia que te acompañan. Es una alegría tenerte en la familia del hospice. Seguimos en oración unidos en Cristo para que nos otorgue la gracia de perseverar en este apostolado.
    Un abrazo grande para vos u tu familia !!!
    Cristian

  8. Hola Eduardo conmovedor lo que escribis y te entiendo mi tio fue uno de los huespedes del lugar, Roberto Lemos seguro las enfermeras se acuerdan fallecio hace muy poco y conoci a lili y a algunas voluntarias , y me emocionaba cada vez que lo atendián con tanto amor, la verdad increible misión. Te felicito ganaste la admiración de muchos entre los que me incluyo

  9. Qué sorpresa tu carta, Eduardo. Con qué simpleza has expresado tu experiencia en el Hospice. Rezo por tu perseverancia y para que otros se contagien y se sumen a esta hermosa tarea.
    Gracias por tu entrega!!

  10. Hermosa y exacta descripción de un día en el voluntariado del Hospice, pasamos por todas las emociones posibles y es tan rica la experiencia de estar allí, ser parte de esa misión que nos sentimos plenos y realizados por ese servicio a la vida. ¡ -bienvenido Eduardo!!!!

  11. Necesito internar una persona que esta enferma y necesita pasar sus ultimos dias con un poco de amor y afecto
    que no le sobro para nada en su vida

    Estoy dispuesta a ayudar desde mi lugar de voluntaria ( se cocinar) y aportar dentro de mis posibilidades donaciones
    Como puedo hacer? con quien puedo hablar? talvez entrevista?
    Desde ya muchas gracias
    Silvia Graciela Garcia
    1565051030
    silviarivellini@gmail.com

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