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Marina Burschtein

Quería contarles esto…

19 de junio de 2008: una fecha que perdurará en mi memoria por siempre. Fue ese el día, en mi afán de brindar un aporte desde mi formación profesional, que me presente ante el equipo del Hospice Madre Teresa.

Si bien no conocía en profundidad el trabajo que la institución desarrollaba, fue el grupo humano que la integra el que me permitió generar identidad con la obra que se realiza. Identidad que reviste una diversidad de la que me siento orgullosa, siendo que provengo de una familia heterogénea desde el punto de vista religioso, no practico el catolicismo y me siento plenamente integrada al equipo de trabajo y sus valores.

Fue ese grupo el que me ayudó a sobreponerme a muchos interrogantes, ¿Me aceptarán como parte del mismo? ¿Me resultará más difícil que al resto de los integrantes afrontar ciertas situaciones? ¿Le resultará de utilidad a la institución mi acercamiento a los pacientes sin abordar el tema religioso? Además de ello, aquella primera entrevista con Teresa Savage, me ayudó a comprender la visión integral del trabajo de la gran institución HMT.

El gran desafío vino de la mano de mi primer paciente y mi primera visita domiciliaria, después de la cual el llanto se torno incontenible, despertando nuevos interrogantes. ¿Podré afrontar estas situaciones de final de vida sin estar aferrada a una religión? Ante mi angustia, recurrí a familiares, amigos y compañeros. Fue allí donde logré darme cuenta que mis ganas de ayudar y acompañar a las personas que se encuentran atravesando una enfermedad en etapa terminal, como es el cáncer, iba más allá de mi cercanía a una creencia religiosa; digo esto con el mayor respeto que se merece cada una de las religiones.

Es por todo eso, que luego de 3 años y medio, le agradezco al grupo humano de compañeros, que ya considero amigos, por el apoyo incondicional. Gracias por acompañarme en el aprendizaje y enseñarme que para realizar esta tarea es necesaria la fuerza, la voluntad y el compromiso a disposición del prójimo. Ese ejemplo que me han dado es en el que pienso cada vez que visito a un paciente y es, a la vez, el que me permite seguir adelante. Nuevamente gracias!!!!!!

Atte. Lic. Marina Burschtein
Nutricionista

Esta entrada tiene 6 comentarios
  1. Como amiga de Marina, he podido vivir el proceso que comparte en este testimonio. Su relato me recuerda el orgullo que sentí el día en que me contó que integraría el equipo del Hospice Madre Teresa y refuerza ese sentimiento al día de hoy. Soy testigo de la identidad que ha podido generar tanto con la institución como con el grupo, es por eso que felicito a HMT, a sus voluntarios y a sus pacientes por el ejemplo de fortaleza y entrega.

  2. Te felicito y agradezco tu bello testimonio de tu ingreso y pertenencia al Hospice Madre Teresa. Y el hecho de que vivas esas llamadas profundas, universales, que son también don de Dios, de amar al prójimo, de entregar la vida por los hermanos y hermanas, en especial los sufrientes. Muy hermoso todo lo que escribís sobre tu lugar en el Hospice y sobre la vivencia particular respecto del mismo. Muchas gracias y un abrazo.

  3. Querida Mari, empece a tu lado visitando pacientes y ahora somos como una especia de duo dinamico del jueves.
    Tu testimonio me encanta y trabajar a tu lado es un verdadero placer
    Creo que el equipo con el que trabajamos nos nutre cada vez que estamos juntos, da gusto estar en el Hospice!!!
    Caro

  4. Mari!! Qué puedo decirte que no sepas… Sos una excelente profesional y, sobre todo, persona! Día a día demostras con compromiso y dedicación el amor hacia los pacientes y sus familias.
    Sos una gran amiga y, gracias a tus sugerencias, aprendí mucho!
    Te quiero mucho mucho! Te deseo lo mejor… y nunca dejes de ser como sos!

    Sigamos así!!!

  5. Querida Marina….imagino el orgullo de tu madre al leer tu testimonio, si yo, como madre de una amiga lo siento.
    Te felicito de todo corazón y por tu intermedio a todo el grupo de gente con el que trabajás.
    Los animo a continuar con esta tarea, tan valiente.

  6. Muy querida Marina: leer tu testimonio me llena de alegría y esperanza a la vez. No puedo dejar de agradecerte toda tu entrega y dedicación para con los enfermos. Día a día veo como realizás “pequeñas obras con un gran amor”, como decía la Madre Teresa. Gracias por tu paciencia, por tu tolerancia, pero por sobre todas las cosas, por tu respeto hacia todos nosotros y a la Iglesia Católica. Que Dios te guie de la mano día a día para poder tener un encuentro definitivo con Cristo !!!

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