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Marina Burschtein

En mayo de 2008, me enteré que en Luján existía una institución llamada Hospice Madre Teresa. Sin dudarlo comencé a asesorarme sobre el trabajo que se desempeñaba en la misma y fue tan grande las ganas de poder colaborar desde mi formación profesional con esa entidad, que en julio del mismo año comencé a formar parte del equipo.

El primer día recuerdo que alguien dijo que dentro del Hospice había algo mágico, que no sabía  qué era pero que hacía que la mayoría de las personas que ingresaban no se fueran. Y la verdad es que hoy, después de 2 años y medio de pertenecer a esta institución, puedo confirmarlo.

Si bien es una tarea fuerte la de asistir a pacientes con cáncer terminal, es muy gratificante poder cumplir con dicha misión, y como dice la Madre Teresa

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.

Atte. Marina Burschtein

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