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Compartimos la carta de Marcia, hija de una Huésped del Hospice, quien leyó estas palabras luego de su show de stand up para dar a conocer la obra del Hospice Madre Teresa e invitar a los asistentes a colaborar con la causa.

Mi amada madre, Rosa Kruk, fumó desde los 14 hasta los 75 años. Hoy con 76 años, tiene EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) en fase 4 -la peor fase- además de un efisema pulmonar y neumonía crónica. En su situación solo pesa 40 kg.

Ella se encuentra en la etapa final de su enfermedad, y desde fines de diciembre pasa sus días en el Hospice Madre Teresa de Luján, una Asociación Civil sin fines de lucro ubicada en Alsina 2.316, que se mantiene por los aportes de sus socios, sus padrinos, por donaciones y por el amor… el amor que sembró en cada uno de ellos el espíritu de la Santa Madre Teresa de Calcuta. Ella dijo frases como: “La paz comienza con una sonrisa“, “La alegría es el milagro del amor”.

Y allí, en esa hermosa casa, albergan a personas en su último tránsito por este mundo terrenal, para ser tratados con dulzura, compasión, respeto, piedad, amor y un cuidado profesional único.

Hay enfermeras amorosas como Norma, Lili, Yolanda, Helena… también hay decenas de colaboradoras y colaboradores que van ad honorem… ellos van por amor al prójimo. Aparte de su comisión directiva y equipo de trabajo encabezado por el querido Dr. Cristian Viaggio.

Yo no estoy esperando que mi mamá se vaya al cielo, porque creo que ya está en el cielo, tratada como un ángel, como siempre se lo mereció.

Esta noche yo no soy la protagonista, no me interesa si estuve fantástica o fui un fiasco en el escenario, me interesa que se enteren de que existe el Hospice Madre Teresa… un lugar único a donde van los que sufren, y allí reciben sonrisas, abrazos y caricias.

Por favor, hoy pongan en la gorra pensando en sus familiares, en ustedes mismos y en la humanidad entera… tomemos un momentito para desearles paz y alivio a esas personas que sufren largas agonías y a esos seres maravillosos que los acompañan en su sufrir.

¡Muchas gracias!

Marcia Lo Feudo, hija de una Huésped

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