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El sábado pasado nos encontramos en la Casa de la Divina Misericordia para vivir, una vez más, la Celebración de la Luz: “Enciende una luz, enciende una vida». Fue un encuentro en el que familiares, amigos, voluntarias, voluntarios y vecinos nos reunimos para honrar a los huéspedes que acompañamos en el Hospice durante este 2025. El Padre Lucas García y el Padre Juan Pablo Contepomi encabezaron la ceremonia, acercando un mensaje de paz y esperanza.

En el marco del tiempo de Adviento, cuando la Iglesia nos invita a esperar con esperanza, en el Hospice Madre Teresa encendimos velas: llama a llama, fuimos nombrando a cada persona querida, agradeciendo su vida y confiando en que su presencia sigue iluminando nuestros días. Encender una luz es decir: “te recordamos, te agradecemos, seguimos adelante con esperanza”.

Hubo silencio compartido, palabras que alivian y miradas que se entienden sin hablar. Cada vela encendida fue una oración que asciende y, al mismo tiempo, una luz que nos ayuda a atravesar la oscuridad con fe y ternura. Porque aunque ya no estén físicamente, su esencia vive en nuestros corazones y nos anima a renovar el compromiso de cuidar con dignidad, respeto y amor.

Gracias a todas las personas que se acercaron y a quienes hicieron posible este momento. Que la Luz que nos convoca siga guiando nuestros pasos y mantenga encendida la memoria.

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