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Cada semana, las habitaciones y pasillos del Hospice Madre Teresa se llenan de canciones y acordes sonando. Lo que comenzó como una propuesta de algunos voluntarios aficionados a la música se convirtió en un espacio de encuentro casi obligado que acompaña a huéspedes, familiares y equipos de cuidado.

Entre ellos está Tito Ciano, voluntario del Hospice y uno de los impulsores de la iniciativa. Con su guitarra en mano, recorre las habitaciones junto a otros voluntarios llevando canciones que muchas veces hacen mucho más que entretener.

«Es un momento de recreación muy fuerte, donde se logra una conexión con los huéspedes y con quienes los acompañan», cuenta Tito.

La música tiene la capacidad de despertar recuerdos, emociones y conversaciones que quizás permanecían guardadas. Algunas canciones religiosas remiten a momentos de fe compartida; otras evocan historias familiares, celebraciones, amores o etapas de la vida que vuelven a hacerse presentes.

«Nos conectan con tiempos ya transcurridos que emocionan. Nos traen recuerdos, nos trasladan a un rincón de nuestra vida que aflora en risas, llantos y otras expresiones que salen a la luz con una canción determinada», explica.

Cada encuentro es diferente. Muchas veces los huéspedes proponen canciones, artistas o géneros musicales que forman parte de sus historias personales. Los voluntarios intentan interpretarlas en el momento o prepararlas para la visita siguiente.

Ese intercambio genera algo que va más allá de la música.

«Se abren diálogos que nos sorprenden a todos. Aparecen recuerdos, anécdotas y experiencias que tal vez no habían sido compartidas antes», agrega Tito.

En el Hospice, acompañar significa estar presentes en todas las dimensiones de la persona. También en aquellas que tienen que ver con la alegría, los recuerdos, la espiritualidad y los vínculos. Por eso, cada acorde, cada canción cantada en grupo y cada sonrisa compartida se convierten en una forma más de cuidado.

Porque la guitarra de Tito no solo lleva música, también es un medio de transporte para viajar en el tiempo a momentos emotivos, nostálgicos y -sobre todo- felices.

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