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Recibimos la donación de cuatro camas eléctricas nuevas, gracias a la gestión de la familia Vitali —que reunió fondos entre amigos y clientes—. Este es uno de esos gestos que se convierten en cuidado concreto, cotidiano y lleno de amor.

Estas camas no son solo equipamiento: son más comodidad y alivio para cada huésped que hasta hace pocos días utilizaban camas de internación convencionales. Su diseño permite regular alturas y posiciones, facilitando el descanso, disminuyendo dolores y evitando esfuerzos innecesarios.

También ofrecen mayor flexibilidad para moverse, bajarse con seguridad y trasladarse; esa pequeña gran diferencia que devuelve autonomía: levantarse a caminar, salir a visitar la galería o mirar el jardín.

Para el equipo de enfermería, estas camas significan mejores posturas de trabajo y más precisión en cada intervención. Además, cuentan con portasuero incorporado, lo que ordena y simplifica la atención, haciendo que todo sea más seguro para las enfermeras y para quien es acompañado.

En el Hospice Madre Teresa hoy queremos decir gracias. Gracias a la familia Vitali por transformar la solidaridad en descanso y alivio. Esto nos impulsa a seguir con nuestra misión: cuidar con dignidad y respeto cada día.

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