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Ana María Fiscela

  • 12 agosto, 2010
"Mi total agradecimiento a todos los integrantes del Hospice Madre Teresa por la constante atención a mi querido Papá (Ramón). Pude ver en ustedes la atención humana y el apoyo espiritual que recibimos..."

Flia. Bispo

  • 12 agosto, 2010
"Gracias al Hospice Madre Teresa por ayudarnos desinteresadamente y enseñarnos a comprender la importancia de los gestos tiernos para un enfermo angustiado y de acompañar hasta el fin..."

Sara Inés Fiscela

  • 12 agosto, 2010
"Nunca olvidaré las última palabras de mi papá-. Ayúdame, mirándolo al Dr. Cristian Viaggio, quien llegó corriendo a la clínica para asistirlo en sus últimos momentos de lucidez. Él le contestó: Aquí estoy para ayudarte Ramón. Qué más se puede decir? Hoy mi padre descansa en paz como también fue su último suspiro, en paz. Gracias a todos ustedes sin más sufrimientos..."

Silvia y Susana Devechi

  • 12 agosto, 2010
"...Por todo esto, gracias!. Por favor no decaigan, Jesús y la Madre Teresa van a querer que encuentren un lugar para que el Hospice y su obra maravillosa siga funcionando. Que el Señor los bendiga; y a Paula y a Tere las queremos mucho."

Las hijas de Alfredo L. Devechi

  • 12 agosto, 2010
"Las hijas de Alfredo L. Devechi, fallecido el pasado 14 de Octubre, agradecen al Dr. Deveaux por su atención y cuidados; y especialmente a los Dres. Fabián Poli y Aníbal Devechi, por la ayuda incondicional hasta último momento; a Paula y Teresita del Hospice Madre Teresa, por su acompañamiento..."

Enriqueta Tessei

  • 12 agosto, 2010
"Al Hospice Madre Teresa, gracias por la obra maravillosa que realizan, el amor incondicional que ponen en cada paciente..."

Norma y Flia.

  • 12 agosto, 2010
"Muchas veces algo tan sencillo como decir gracias parece algo más complicado de lo que en realidad es. Tal vez, sea esa extraña sensación de insuficiente, en fin que una sola palabra no basta..."

Mabel

  • 12 agosto, 2010
"Todos tenemos un ángel que nos custodia. No lo vemos pero está. En este lugar hay un grupo de ellos que se nota, que están. No tienen alas, pero sí un corazón muy grande y una voluntad más grande aún que pueden contener en los momentos más difíciles de un enfermo de cáncer y su familia, brindándoles amor, ayuda moral y espiritual, y todo lo que concierne al momento que nos toca vivir..."