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Compartimos con profundo respeto las palabras de Cristina Lopo, hermana de nuestra huésped Silvina. Su testimonio pone en valor algo esencial en los cuidados paliativos: acompañar con amor, aliviar el sufrimiento y permitir que la familia vuelva a ocupar su lugar junto a la persona que ama.

La importancia del amor y el cuidado al final de la vida

Me llamo Cristina, soy de la ciudad de Pilar y hace muy pocos días sufrí la pérdida de mi hermana Silvina a causa de un cáncer terminal.

A partir de su diagnóstico y a lo largo de los meses, mi madre de 80 años, la hija de Silvina y yo nos dedicamos por entero a su cuidado. Sin embargo, con el tiempo la situación nos desbordó: su estado de salud se deterioraba a pasos agigantados.

Fue entonces que me contacté con el Hospice Madre Teresa, en Luján, y a partir de ese momento todo cambió. Encontré en su equipo médico, psicológico, de trabajo social, enfermería y en sus voluntarias lo que no había podido hallar en mi propia ciudad: asistencia, contención, dedicación, empatía, compromiso profesional y, por sobre todas las cosas, amor.

No solo priorizaron la delicada salud de Silvina, sino que pusieron especial atención en nuestra situación familiar. Nos devolvieron el rol que habíamos perdido hacía tiempo: el de ser la familia de Silvina, ya que hasta ese momento nos habíamos convertido únicamente en sus cuidadoras.

En el Hospice Madre Teresa nos encontramos con un grupo humano sin igual. Enfermeras y voluntarias que te abrazan y te sostienen con un afecto que es, precisamente, lo que tanto el paciente como sus seres queridos necesitan en un trance así. Saber que mi hermana estuvo cuidada, atendida, mimada y acompañada durante toda su estadía me da la tranquilidad de saber que vivió sus últimos días en calma para partir en paz. Visitarla nuevamente en mi rol de hermana, sentir la felicidad de verla bien atendida y notar la alegría que a ella le generaba nuestra presencia nos devolvió un bienestar con el que jamás habíamos soñado.

El Hospice Madre Teresa es un lugar maravilloso. Sus profesionales están altamente capacitados para llevar adelante una labor impecable, acompañando al ser querido a irse en paz y rodeado de afecto.

Por todo esto, deseo hacer llegar mi eterno agradecimiento a cada una de las personas que conforman este equipo extraordinario. Con profunda humildad y amor hicieron que la estadía de Silvina superara cualquier expectativa y que su partida fuera serena y sin dolor.

Un agradecimiento muy especial al Dr. Cristian Viaggio y, en su nombre, a todo ese equipo humano excepcional a quien mi familia y yo aprendimos a querer y respetar profundamente. No existen palabras suficientes para expresar lo que siento, pero la certeza de que el paso de Silvina por la institución colmó nuestras esperanzas me llena de consuelo, paz y gratitud —esa misma paz y ese mismo amor que su personal entrega a diario con una humanidad y pocas veces vista.

Los abrazo con todo el corazón. Cristina Lopo

Agradecemos profundamente a Cristina y a su familia por compartir una experiencia tan íntima. Sus palabras nos recuerdan el sentido de nuestra misión, cuidar con humanidad, acompañar con respeto y estar presentes hasta el final.

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