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En el Hospice Madre Teresa, cada palabra que recibimos de las familias que acompañamos es un recordatorio del verdadero sentido de nuestra labor. Son mensajes que nos llenan de fuerza, esperanza y compromiso para seguir brindando cuidado y amor en cada momento.

Hoy queremos compartir la sentida carta que la familia de Sixto nos envió, un testimonio que refleja lo que buscamos entregar día a día: presencia, empatía y un espacio de paz en medio del dolor.

«Querida familia del Hospice Madre Teresa.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por el tiempo que nuestro padre Sixto estuvo en el hospice, aquí pudimos encontrar paz, empatía y orientación; nos dieron un recibimiento tanto a nuestro padre como a su esposa e hijas lleno de mucho amor y compresión. Fueron momentos difíciles para todos nosotros pero ustedes nos llenaron de tranquilidad y alegría a pesar del dolor que estábamos atravesando.
Queremos agradecer infinitamente a todos y cada uno de los maravillosos miembros del Hospice, realmente hacen una labor extraordinaria y nuestro padre en sus últimos días en este plano terrenal recibió mucha calidez humana. Esto nos llena el corazón de gratitud y paz.
Los abrazamos enormemente y estaremos eternamente agradecidos… que su labor nunca pare.
Su esposa Abilia, Hijas Marsibet, Greysibet y Marigret y todos sus nietos.»

Recibir palabras como estas nos recuerda que cada gesto de cuidado trasciende, que el acompañamiento en el final de la vida deja huellas profundas en quienes lo viven. A la familia de Sixto, gracias por abrirnos su corazón y permitirnos ser parte de este capítulo tan íntimo.

Seguiremos trabajando para que cada persona y cada familia que llegue al Hospice Madre Teresa sienta ese mismo respeto y amor que ustedes recibieron.

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