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Me siento feliz dando a los demás,
sé que por las noches puedo descansar
que seguro a alguien yo pude ayudar.
Para mí no existe lo de “recompensa”
sólo dando amor es ganas de dar,
una mano tibia, que pueda abrazar
aquel enfermito que sufriendo está,
o un niño descalzo que te pide pan,
se me corta el alma no sé sufrir más.
Quisiera arroparlo, enseñarle a amar
saber que en la vida alguien llegará
a cubrir sus faltas y ayudarlo a andar.
Acaso una anciana, sola de verdad
sentarme a su lado, escucharla, hablar
contar sus pesares
y si Dios me escucha poderla ayudar.
Todo se consigue “tú lo propondrás
y Jesús seguro te complacerá”.
Anímate hermana, dale comenzá
sentirás un aire de no comparar
saldrá de tu pecho
“¡Qué bien que estarás!” La vida es muy corta, hay que saber dar.
Te sobra cariño, entrégalo ya
verás que al final, luz encontrarás
y alguien en el cielo puertas te abrirá.

– Mabel Cantón, Voluntaria

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