Saltear al contenido principal

Marta Cilleruelo Álvarez“Sí, definitivamente Calcuta cambió mi vida”. Deseaba ser voluntaria de Madre Teresa, visitar su obra y contribuir de alguna manera en ella, aunque fuera con un granito de arena. Lo que no sabía es que también dicha experiencia me acercó a Dios. Y de eso me di cuenta cuando regresé a España, después de 7 meses en Asia (y de ellos, 3 con Madre Teresa).

Las Sisters te daban a elegir dónde quieres trabajar como voluntaria. Yo elegí Prem Dam, donde unas 200 personas -100 hombres y otro tanto de mujeres, en pabellones separados- viven con dignidad gracias a la obra diaria de Madre Teresa. Ellos son los que nadie quiere, nadie los reconoce como personas bien por su discapacidad, por ser diferentes, por no ajustarse a los patrones de “normalidad”. Y comencé también a dar lo que mejor sé: cariño. Todos los voluntarios de alguna manera dábamos lo que mejor tenemos o sabemos hacer, sea lo que sea.

Tras lavar en cadena durante dos horas a mano la ropa (la de vestir y de dormir), les ayudábamos a comer, se recogía todo y entonces había un pequeño tiempito para dedicárselo a ellas. A mí me gustaba besarlas, abrazarlas, intentar conversar, escucharlas, sentirlas, vivirlas… El trabajo era duro, no se puede negar, pero es verdad que te dan más de lo que tú das allí. Te mueve algo dentro de ti que no sabes qué es pero que moviliza todo tu ser… Comienzas a valorar lo que tenemos, lo afortunados que somos por tener amor en nuestras vidas, amistad, por poder comer, ver, sentir, movernos, por poder amar y ser amados, por tener cobijo, educación, en definitiva, por poder vivir con dignidad. Y no sólo porque te hace valorar lo que tienes. También te agradecen y entonces surge algo indescriptible, una alegría y emoción única que es lo que te hace volver al día siguiente.

Pero no fue eso sólo lo que provocó mi cambio. En el ambiente en que me rodeé, muy cercano a las Sisters, tuve la oportunidad de sentir su devoción a Dios, su entrega total a Él, la paz interior que ello les suscitaba y su paciencia, cariño y bondad permanente por los demás, fueran quienes fueran.

Poco a poco empecé a necesitar ir a misa más a menudo, a la adoración por la tarde tras mi trabajo en el dispensario, a darle gracias a Dios constantemente y a comprender conceptos como la providencia, la confianza, la paciencia, la entrega sin pedir nada a cambio. La imagen de ellas arrodilladas en adoración era mi motor y mi fuerza para continuar un día más, ya que he de confesar que, a veces, era tan duro todo que quería alejarme y huir de allí, olvidarlo todo y volver a mi mundo cómodo y sin problemas.

Este cambio que se produjo en mí me ayudó a afrontar la muerte de mi padre 6 meses después de mi regreso a España.

No olvidaré nunca mi experiencia en Calcuta. Algún día volveré…

Atte. Marta Cilleruelo Álvarez (*)
martacille@hotmail.com

(*) Marta se contactó vía e-mail y se ofreció como voluntaria. Visitó la sede actual del Hospice Madre Teresa. A partir de ese momento, la invitamos a participar con su testimonio de vida en nuestro Newsletter de Octubre.

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Qué riqueza en la brevedad de este testimonio. Nos remite a la esencialidad, a lo trascendente, fundamental, nuclear, a “la mejor parte” de la que habla Jesús con Marta en Betania, y esa mejor parte es el mismo JESÚS. Por eso esta otra Marta del testimonio que acabo de leer, redescubrió la unidad que hay cuando se mira a Jesús en todas sus presencias, por eso sintió la necesidad de la Misa más frecuente, de la adoración eucarística.
    Y todo esto lo viven las Hermanas Misioneras de la Caridad, porque, como dijo Madre Teresa, ellas no eran en primer lugar trabajadoras sociales, sino consagradas a Jesucristo; y viviendo su presencia todo lo demás adquiere un nuevo y fecundo sentido.
    Pero mejor que este pobre comentario es el testimonio de Marta Cilleruelo Álvarez, que es bueno volver a leer y meditar con detenimiento. Y su contacto con el Hospice Madre Teresa.

    1. quisiera saber con urgencia donde puedo ubicar un lugar, tengo a mi hermana terminal sufriendo mucho recien la dan de lata la tuvieron 15 horas en hosputal sin atencion, recien se la llevan a casa con oxigeno a cargo de una hija, pero además en mala situacion y con su marido igualmente internado terminal
      alguien conoce una casa donde la puedan acoger y o si alguine le presta una cama clinica desde ya va con ohigeno
      porfa urgente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *