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Les acercamos un nuevo testimonio escrito por un familiar de un Huésped, quien luego de haber acompañado y despedido a su hijo rodeado por la contención del equipo del Hospice, decidió devolver su gratitud integrando el grupo de Voluntarios:

Mi nombre es Víctor Eduardo Jaime. El 20 de junio del año 2018 ingresó al Hospice Madre Teresa nuestro hijo Ezequiel acompañado por su esposa y su pequeña hija Violeta de tan solo tres meses de edad.

Desde ese momento, nuestra vida cambió. Compartíamos una angustia cotidiana por la enfermedad de Pini, pero gracias a los psicólogos, doctores y especialmente a todos los voluntarios que nos brindaron cariño y comprensión, los momentos compartidos se hicieron agradables, y pudimos sobrellevar el dolor.

Ezequiel falleció el 11 de julio, de la mano de su compañera Sabrina, con su beba al lado, y junto a su hermano Matías, y en una paz total.

Haber compartido todo ese período en la casa despertó mi necesidad de colaborar como Voluntario. Comencé las reuniones formativas y hoy estoy trabajando junto a un grupo de seres humanos excelentes.

¡Mil gracias Hospice Madre Teresa!

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